La costa de Llevant, más conocida como Costa del Maresme, se extiende desde Montgat a la desembocadura del río Tordera. La forman una sucesión de localidades marítimas, que por sus excelentes vías de comunicación con Barcelona, se han visto convertidas en núcleos residenciales. En esta costa alternan extensas playas de arena gruesa con otras más pequeñas, a lo largo de un litoral salpicado de poblaciones llenas de agradables rincones donde disfrutar de una buena gastronomía y de todos los servicios turísticos deseables.
Iniciando el recorrido de esta zona por el sur (carretera N-II, Autopista A-19), se encuentra Montgat y a continuación Alella, muy conocida por sus vinos con denominación de Origen y su fiesta de la vendimia en septiembre. Le sigue El Masnou, villa residencial muy conocida por su puerto deportivo y su playa.
Mas adelante encontramos Premià de Mar un pueblo muy comercial con también un puerto deportivo, el museo de estampación textil y conocida por sus fiestas que recrean las invasiones de los piratas berberiscos,que realizaban en las costas del Maresme entre los siglos XVI y XVIII por algerianos acompañados con tripulación croata, catalana y sardos.
Las mismas vías llevan hasta la población de Vilassar de Mar, que cuenta con un bello paseo marítimo y entre sus atractivos turísticos destacan: el museo de la mina vella, La torre d'en Nadal y la Església de Sant Joan Baptista.
La próxima parada será Mataró, importante centro industrial y comercial, que posee además uno de los mayores puertos deportivos de la costa del Maresme. Entre sus edificios más emblemáticos está la basílica de Santa María de Mataró, del siglo XVI, con fachada medievalista y neorrománica añadida en el siglo XIX. La localidad cuenta también con el emplazamiento arqueológico de Torre Llauder, con vestigios de una villa romana de los siglos I-III d.C.
Más hacia el norte se encuentra el municipio de Caldes d'Estrac, donde hay una importante estación termal y siguiendo por la N-II o la A-19 se accede a Arenys de Mar,que con sus monumentos y playas atrae a gran número de visitantes en los meses de verano.
Le siguen las localidades de Canet, con bellos edificios modernistas, y San Pol de Mar en la que resalta la ermita de Sant Pau.
A pocos kilómetros se encuentra Calella, auténtica capital turística de la zona del Maresme, con innumerables terrazas, restaurantes y una animada vida nocturna que, junto con sus playas, ofrecen una atractiva oferta al viajero.
Terminaremos el recorrido de esta costa en Palafolls, visitando las ruinas de su castillo de los siglos XII-XV levantado hacia finales del siglo XVIII, es de estilo neoclásico y uno de sus mayores atractivos son las pinturas murales de Josep M. Sert de su interior, junto a la Catedral se alza el Palau Episcopal.